Si adquiriéramos hábitos financieros saludables desde niños,
los problemas económicos de la sociedad serían menos pronunciados,
puesto que las mayorías estarían en una situación económica más favorable.

Ejemplos claros de algunos de los hábitos que podríamos aprender

Despertar la necesidad de aprender a ahorrar, a invertir, a ser más caritativos (no podemos olvidar jamás que solo dando es que recibimos. Siempre hay que ayudar a los demás).

Formas de aprender esto pueden ser más simples de lo que se podría imaginar: ahorrar y manejar el dinero con el uso de una alcancía; ahorrar mes a mes y a fin de año, si es posible, salir de viaje o hacer compras; pensar que el dinero no solo se ahorra, sino que también puede invertirse; donar a causas sociales. En fin, hay muchas posibilidades, solo hay que ponerlas en marcha.

Vivencias de angustia financiera

Por otro lado, podrás haber vivido en algún momento de tu vida, o en muchos casos (más comúnmente de lo que quisieras), situaciones en las que expresas frases tales como: “no me alcanza mi salario a fin de mes”, “me la paso pagando cuentas y no disfrutando la vida”, “estoy en las vacas flacas”. O tal vez has escuchado que “el dinero es la causa de todos los males”, o que “los ricos son malos”.

Estas y muchas otras expresiones las encontramos en nuestra cultura. Esto es debido a que hemos sido educados de esta manera y, por ende, esos son los patrones mentales que tenemos frente al dinero. Hasta que no cambiemos esto, hasta que no dejemos de pensar de esta manera, nuestra situación económica va a seguir igual.